No, no me malinterpreten. No he dejado de considerar al reggaetón como la peor porquería que han engendrado los barrios bajos de Puerto Rico, Panamá, las comunidades hispanas en Estados Unidos (realmente no importa de donde salió). Si, incluso peor que las pandillas, la violencia y la degeneración del idioma español. Es peor porque las agrupa todas, y les agrega vulgaridad por montones. Se salvaría un poco si sus intérpretes, o al menos quienes escriben las canciones, tuvieran algo de talento. Pero no. Nada de talento en absoluto.
¿Y entonces, por qué este post lleva el título que lleva? Sencillo. El reggaetón, a pesar de todo, tiene algo que, de una u otra forma, podemos considerar positivo: bailarlo es absurdamente fácil. Inclusive para quienes nacimos desprovistos del "software" que se requiere para bailar, este ritmo es ideal para no quedar mal en las fiestas, ni pasar todo el tiempo sentados, pegados a un vaso del trago de turno.
Así sucedió en la fiesta de ayer/madrugada de hoy. Cuando el baile se encendió, yo aún no había tomado la "dosis" de alcohol necesaria para animarme a intentar bailar (y digo "intentar" porque eso es lo mejor que puedo hacer), así que cuando alguien me arrastró a la pista de baile, yo no estaba listo.
Mientras intentaba moverme al repetitivo ritmo del reggaetón que estaba sonando (no importa qué canción era: al fin y al cabo todas son iguales), aún podía notar lo vacío y vulgar de las letras. Cuando empezaba a preguntarme a mí mismo cómo diablos podía esa porquería de música ser tan popular, noté que la chica con la que bailaba se movía muy, muy sensualmente. No pude evitar poner mis manos en su cintura, e intentar seguirle el paso.
Según he notado en anteriores chupes, una chica se esmera en bailar lo mejor posible cuando la persona con la que baila también lo hace bien. Eso significa, por primera vez en mi vida, que yo no lo estaba haciendo tan mal.
En ese momento, y solo por ese momento, decidí dejar de lado las razones que tengo para despreciar al reggaetón: dejé de poner atención a las letras, la vulgaridad, y a tanta pendejada implícita, y me dediqué solo a concentrarme en moverme de forma coordinada (no es exageración: necesito concentrarme, y mucho, para lograrlo) para no desanimar a la linda chica con la que bailaba en ese momento. Y aparentemente, el esfuerzo dió buenos resultados, porque ella no dejó de bailar conmigo de forma alegre y provocativa por un buen rato. Al menos hasta que sirvieron la comida. ¡Al fin, la existencia del reggaetón se justificó, aunque sea un poco!
¿Y entonces, por qué este post lleva el título que lleva? Sencillo. El reggaetón, a pesar de todo, tiene algo que, de una u otra forma, podemos considerar positivo: bailarlo es absurdamente fácil. Inclusive para quienes nacimos desprovistos del "software" que se requiere para bailar, este ritmo es ideal para no quedar mal en las fiestas, ni pasar todo el tiempo sentados, pegados a un vaso del trago de turno.
Así sucedió en la fiesta de ayer/madrugada de hoy. Cuando el baile se encendió, yo aún no había tomado la "dosis" de alcohol necesaria para animarme a intentar bailar (y digo "intentar" porque eso es lo mejor que puedo hacer), así que cuando alguien me arrastró a la pista de baile, yo no estaba listo.
Mientras intentaba moverme al repetitivo ritmo del reggaetón que estaba sonando (no importa qué canción era: al fin y al cabo todas son iguales), aún podía notar lo vacío y vulgar de las letras. Cuando empezaba a preguntarme a mí mismo cómo diablos podía esa porquería de música ser tan popular, noté que la chica con la que bailaba se movía muy, muy sensualmente. No pude evitar poner mis manos en su cintura, e intentar seguirle el paso.
Según he notado en anteriores chupes, una chica se esmera en bailar lo mejor posible cuando la persona con la que baila también lo hace bien. Eso significa, por primera vez en mi vida, que yo no lo estaba haciendo tan mal.
En ese momento, y solo por ese momento, decidí dejar de lado las razones que tengo para despreciar al reggaetón: dejé de poner atención a las letras, la vulgaridad, y a tanta pendejada implícita, y me dediqué solo a concentrarme en moverme de forma coordinada (no es exageración: necesito concentrarme, y mucho, para lograrlo) para no desanimar a la linda chica con la que bailaba en ese momento. Y aparentemente, el esfuerzo dió buenos resultados, porque ella no dejó de bailar conmigo de forma alegre y provocativa por un buen rato. Al menos hasta que sirvieron la comida. ¡Al fin, la existencia del reggaetón se justificó, aunque sea un poco!

5 comentarios:
En lo personal, soy fanática de la salsa, me encanta ir a bares donde solo ponen salsa aunque soy una inútil y la cordinación no sea una de mis prinicpales características... El problema es que es no a todo el mundo le gusta solo la salsa y terminas saliendo a bares donde ponen distinto tipo de música y eso implica dejar de escuchar la música y solo disfrutar
Pues yo lo detesto tanto que no me he fijado ni como se baila... ahora, en una fiesta terinas bailando lo que sea aun cuando estes en tus 5 sentidos.
A mi me pasó en la boda de un primo hace un par de años, terminé bailando salsas y cumbias.
Saludos!
el manoseo y el morboseo durante el baile justifican cualquier ritmo musical que exista
buen punto, atrapasueños...
Considero igual que tu, el reggaeton es el peor genero musical que ah salido hasta ahora (si...aunque no nos guste, se le considera a eso musica). Y aun cuando escucho canciones de todo genero (tengo un gusto muy eclectico), hay que saber bien, que hay Rolas para escuchar y Canciones para Bailar...Lo que quiere decir que, no entiendo por que diablos hay gente que lleva reggaeton en su mp3 o celular..
xD Saludos
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